Hace aproximadamente cinco años, después de tener a mi último hijo, Benyamin, atravesé una de las etapas más retadoras de mi vida.
Por fuera parecía que todo estaba bien, pero por dentro me sentía confundida, ansiosa, sin dirección, con mi salud afectada y con la sensación de estar sobreviviendo en lugar de vivir. Sabía que tenía mucho para dar, pero no sabía cómo expresarlo ni hacia dónde dirigir mi vida.
En medio de ese proceso, me abandoné en las manos de mi Creador y comencé a buscar respuestas dentro de mí. Ahí entendí que mi cansancio no era solo físico: era una desconexión profunda de mi esencia, de mi propósito y de la Fuente de vida.
Ese camino me llevó a reconocer la voz de mi ego, sanar mi historia, mirar mis heridas con compasión y descubrir que muchas de las experiencias que antes veía como errores eran parte de mi preparación.
Desde ese renacer nació este taller.
Hoy acompaño a personas, especialmente mujeres y madres, a volver a sí mismas, reconectar con su esencia, encontrar propósito y abrirse a una vida más consciente, coherente y abundante.
RENACE no es una invitación a convertirte en alguien diferente. Es una invitación a volver a ti